Se denomina paranormal a aquellos fenómenos que están fuera de lo común, el nombre o el adjetivo utilizado se refiere a ciertos fenómenos que se presenta como efectos psicológicos, físicos y biológicos, y una vez estudiados no pueden ser explicados por las causas y procesos de las leyes de la física establecida por la ciencia que se ocupan de esto tres campos.En algunos sucesos paranormales nos encontramos a los espíritus o almas desencarnadas que para demostrar que aun están entre los vivos, toman una apariencia visible o producen sonidos, olores o bien mueven objetos (poltergeist), particularmente en lugares frecuentados por ellos en vida o bien asocian lugares donde han tenido en su vida a familiares cercanos.
Hay fantasmas en el mundo de los humanos que han dejado sus bienes materiales para el cuidado de sus allegados.
Hay situaciones en las que las almas desencarnadas no se dan cuenta de que han fallecido. Un ejemplo es en los accidentes trágicos en los que ellos están presentes en la escena viéndose a si mismos.
Todas las señales que normalmente se conocen como la actividad poltergeist (actividad paranormal).
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Según la física, determinadas ondas sonoras de ciertas frecuencias asociadas al tamaño de la sala en la que se producen, pueden generar una onda estacionaria que resuene en el humor vítreo del ojo humano y producir la sensación de notar movimiento o actividad a ambos lados del ojo.
Si la longitud de onda de la onda estacionaria resultante tiene el tamaño de alguna de las dimensiones espaciales de la sala, fecto. El sol produce tal enido sería generado por alguna fuente constante e inaudible de baja(s) frecuencia(s), como un electrodoméstico, un ventilador... Al tener baja frecuencia, su longitud de onda sería cercana, similar o coincidente con el tamaño de una sala de proporciones típicas. No obstante, esta hipótesis no explica los fenómenos paranormales que puedan sucederse en un espacio al aire libre o una sala en la que no se produzca ningún sonido constante, o aquellos fenómenos de gran intensidad.
La ciencia atribuye estos hechos a fenómenos físicos probados como la electricidad estática, los campos electromagnéticos, el aire ionizado, los ultrasonidos . O podrían derivarse de simples alucinaciones causadas por envenenamiento por monóxido de carbono.
Estos fenómenos llevan reportándose desde principios de la humanidad, en la mayoría de las culturas y países, y es ahora, con la era tecnológica, cuando son registrados en imagen, vídeo o audio.
La palabra “poltergeist” significa “fantasma ruidoso”, estos espíritus se manifiestan a través de ruidos fuertes, olores desagradables, muebles que se mueven o levitan, voces inexplicables y objetos que aparecen y desaparecen e incluso en algunas ocasiones las victimas levitan.
La manifestación más común de poltergeist
Una lluvia de piedras, polvo y otros objetos pequeños, lanzamiento de objetos, extrañas luces y en algunas ocasiones el poltergeist es capaz de hacer interferencias de teléfono, encender y apagar luces y aparatos eléctricos.
Duración de un poltergeist
Por lo general comienzan y terminan rápidamente. Cuando son de apariencia física puede durar desde varias horas ha varios meses, pero hay informes de casos que se prolongaron durante muchos años.
Casos reales de poltergeist
expediente Rosenheim
El caso poltergeist de Rosenheim fue, sin lugar a dudas, uno de los más famosos del pasado siglo. Corría el año 1967 cuando en un bufete de abogados de la calle Konigtrasse de Rosenheim, en Alemania, comenzaron a ocurrir sucesos extraños. Bombillas que estallaban, lámparas que se balanceaban solas, teléfonos que realizaban llamadas sin que nadie los tocara…
Todo comenzó con el mal funcionamiento de los teléfonos. Los empleados se quejaban de unos extraños “chasquidos” que se producían durante las conversaciones, interferencias extrañas que en muchas ocasiones precedían el corte de la línea. En otras ocasiones sonaban todos los teléfonos al unísono y al descolgar no había nadie al otro lado de la línea.
Johannes Engelhard, encargado del despacho, se puso en contacto con Siemens, la compañía que había instalado la central, para que arreglara el desperfecto. Durante varias semanas, los técnicos de Siemens revisaron todos los equipos y conexiones sin encontrar desperfecto alguno, pese a ello, cambiaron toda la instalación.
A las pocas semanas, los problemas con las líneas volvieron a reproducirse de nuevo acompañados de unas facturas telefónicas desorbitadas. El bufete decidió cambiar de compañía telefónica e instalar junto a la central, dos contadores para registrar todas las conexiones de ésta.
Los lectores de llamadas comenzaron a registrar marcaciones extrañas a un número de información horaria que sucedían en las primeras horas de la mañana y que se sucedieron durante varios meses.
En cinco semanas – explicó Herr Adam(dueño del bufete) – el número fue marcado entre quinientas y seiscientas veces. Un día fueron ochenta veces. Yo estaba furioso con la compañía telefónica. Pensé en fundar una asociación para la protección de usuarios.
Todo comenzó con el mal funcionamiento de los teléfonos. Los empleados se quejaban de unos extraños “chasquidos” que se producían durante las conversaciones, interferencias extrañas que en muchas ocasiones precedían el corte de la línea. En otras ocasiones sonaban todos los teléfonos al unísono y al descolgar no había nadie al otro lado de la línea.
Johannes Engelhard, encargado del despacho, se puso en contacto con Siemens, la compañía que había instalado la central, para que arreglara el desperfecto. Durante varias semanas, los técnicos de Siemens revisaron todos los equipos y conexiones sin encontrar desperfecto alguno, pese a ello, cambiaron toda la instalación.
A las pocas semanas, los problemas con las líneas volvieron a reproducirse de nuevo acompañados de unas facturas telefónicas desorbitadas. El bufete decidió cambiar de compañía telefónica e instalar junto a la central, dos contadores para registrar todas las conexiones de ésta.
Los lectores de llamadas comenzaron a registrar marcaciones extrañas a un número de información horaria que sucedían en las primeras horas de la mañana y que se sucedieron durante varios meses.
En cinco semanas – explicó Herr Adam(dueño del bufete) – el número fue marcado entre quinientas y seiscientas veces. Un día fueron ochenta veces. Yo estaba furioso con la compañía telefónica. Pensé en fundar una asociación para la protección de usuarios.



